domingo, marzo 19, 2017

Taller para sumisos en busca de Ama: Cómo contactar.

Después del TALLER de PUTA vamos a centrarnos en algo para ellos, para vosotros, que estáis en esa búsqueda eterna e infructuosa.
Voy a ver si os emparejo a todos que me tenéis harta.
Que no es por nada, pero si yo, que soy una Ama relativamente nueva, estoy cansada de ver cómo la cagáis, a las que llevan más años en el lío las tenéis hasta el coño. Y muchos sois majos, eh? Pero yo no sé quien os ha enseñado a ligar porque vamos... Chungo chungo.
Lo primero que voy a abordar en este taller es la puta realidad a la que os enfrentáis:

Sois muchos. No sé por qué pero en internet hay mucho tío suelto. No sé si es que nosotras estamos preparando cenas y bañando niños mientras pululáis por aquí (que algo de eso hay y ya os vale) o es que somos menos digitales por decisión y gustos personales. Pero la cruda realidad es que hay una gran desproporción entre hombres y mujeres y tenéis una competencia feroz en cuanto a número de candidatos. Solución: Ser los mejores. Y de éso va el taller, vais a ser mejores. Pero no mejores sumisos, que eso ya os lo curraréis vosotros y la Señora, según sus gustos y preferencias. Os voy a dar consejos para destacar, llamar su atención, enganchar, descubrir, elegir y ser elegido.

El segundo inconveniente a tener en cuenta:

Tenéis prisa. Mal. Tenéis que tomaros un tiempo para recapacitar, ver qué buscáis y saber hasta dónde podéis llegar en una relación de éste tipo. Qué tipo de Dómina encaja con vosotros, qué podéis ofrecer, disponibilidad, si tenéis cargas familiares, si hay terceros, si aceptáis terceros... Todo tiene que estar más o menos claro. No hagáis perder el tiempo a la gente ni lo perdáis vosotros mismos. Los calentones se solucionan con porno. Las Dóminas son mujeres reales, que si las pilláis juguetonas y quieren jugar estupendo pero no os tiréis a los pies pensando que sólo por eso vais a pasar un rato agradable y os van a seguir el rollo, porque como os he dicho las mujeres en internet estamos muy solicitadas y atareadas y si la competencia para conseguir Ama es feroz para hacerse una paja ni te cuento. Así que si buscas una Putorra que te domine vas a tener que currártelo a base de bien porque no hay otra forma.

Otro fallo que he detectado:

Sois muy incoherentes. Personalmente me toca las narices que me ofrezcan disponibilidad absoluta y que vivan a mil kilómetros. Entonces te dicen que no saben de dónde eres y tú piensas coño, por qué no preguntas. Por no molestar. Vale pero es que me estás molestando hace media hora y ahora me entero que vives a 1.000 km. Entonces te dicen que están disponibles cibernéticamente, y les dices que tú no haces ciber y te dicen que ellos tampoco.
Otro clásico es la entrega, la que más se lleva es la total. Pero "totalconpero", que si me vas a poner pegas a lo que a mí me pone no me digas que ofreces entrega total (y disponibilidad absoluta). Es que no hace falta que digas nada, que ya se irá viendo. Que las coletillas absurdas sobran vaya.

En general, y debido a las prisas, a la competencia y a la acumulación de sangre en zonas bajas la cagáis bastante en la primera toma de contacto y a veces es crucial y única. Puede haber feeling desde el principio e ir todo rodado o puedes tropezar con una dura que te pegue unos buenos cortes para empezar. Puedes tener un mal inicio tú o Ella tener un mal día. No te rindas a la primera de cambio, rectifica pero no seas pesado. Difícil eh? Ahí te dejo algunos consejos prácticos para que lo veas más claro en esos primeros días de acercamiento. (Días sí, se siente).


Qué hacer cuando encuentras a una Reina que te hace tilín (te explota el pecho, se te endurece la polla... esas cosas)

  • Infórmate sobre ella, perfil, blog, foros. Si es protocolar, si le gusta a la derecha o a la izquierda, por delante o por detrás, o uno delante y otro detrás. Ésto es primordial, muchas Dóminas tienen extensos perfiles donde explican con pelos y señales qué les gusta, cuál es su situación personal y qué buscan. Así que si te da pereza leerlo y le vas a preguntar a una persona qué busca, cuando lo tienes bien expuesto y trabajado en su descripción te puedes imaginar la respuesta. A mí por ejemplo, cuando me entra uno diciéndome que es masoquista me pregunto qué habrá visto en mí para decidirse a darme el coñazo en vano.
  • Empieza suave, aséptico, con interés y admiración pero sin ofrecerte. Ésto es importante, es un primer contacto, si te tiras en plancha no te tomará en serio. A ser posible contacta en un medio público (foro, muro, blog, twit...) deja los privados para más adelante (cuando lleves unos cuantos mensajes públicos puedes probar algo más íntimo, pero en la misma línea). Y si la plataforma tiene chat olvídate de él. Chat malo, molesta, caca.
  • Cuando llegue el momento (lo ideal sería que Ella te lo requiera, pero si no lo hace pídele permiso cuando no te puedas aguantar) preséntate,  sé original y sobre todo personal. Como me entere  de que le has mandado un currículum de copia/pega te voy a dar de ostias. Que se nota mucho, joder. Habla de ti pero no de lo que te gusta, ni de prácticas ni de mierdas de fantasías que tengas. A Ella no le importa lo que a ti te gusta hacer o que te hagan, le importa lo que puedes ofrecerle y si le gustas tú a ella.
  • No digas que buscas Ama, la buscas a Ella. Busco Ama: MAL. Decir "soy sumiso y busco Ama" es como entrar en una página de contactos y decir "soy hombre y busco mujer", no me seáis chungos. Polla/coño encaja, Ama/sumiso encaja, NO, ésto no es Barrio Sésamo. Ella es especial para ti (o debería). Hazle saber qué ha llamado tu atención, por qué la admiras o te impresiona o te gusta y por qué estás dándole la tabarra a Ella y no a otra. Y sé sincero. 
  • Intenta crear interés para forzar que fluya la conversación: Puedo contarle cómo descubrí que era sumiso? mi primera vez, mi última vez, lo que me pasó ayer, un chiste, una anécdota, un pensamiento... Que le pique la curiosidad, a ver si matas al gato o mejor dicho encelas a la gata.


Con ésto y un bizcocho podéis empezar a trabajar y a hacer las cosas medio bien. En la próxima clase saldremos a la calle y buscaremos Señoras de carne y hueso. Ésto es:

Cómo descubrir Dóminas ocultas en nuestro entorno.

domingo, marzo 12, 2017

Diario de una Cazadora: El Zombie

Viene el Zombie, otro que parecía tonto.
En cuanto le abro la puerta intenta besarme y le hago la cobra, besos no.
Me he puesto unos pantis negros abiertos y una camiseta de rejilla, tacones... Sonríe con sorpresa. Claro cabrón,  que te creías, que no había nada bajo el abrigo de plumas?
Le paso al salón para desnudarle, sólo le he visto la polla y creo que el resto de su cuerpo también me va a gustar, quiero ver entero al negro cuya caza me ha llevado tanto tiempo.
Dos años. Dos putos años para follarme al negro. Aunque en realidad ha sido un año, porque el primero estuve viéndolo por la calle sin ningún interés. Hacía cosas raras cuando nos cruzábamos, sonreía mirando al frente, miraba luego de reojo, se ponía supernervioso,  llegué a pensar que no estaba bien de la cabeza. Le llamábamos el Zombie porque caminaba un poco patizambo, bromeábamos con que la polla le llegaba a la rodilla y de ahí sus andares.
-Ese te lo follas ya verás..
-Qué dices, ni de coña! No ves que no está  bien?
Pero después le fui viendo de otra manera... La verdad es que se acercaba bastante a mi estereotipo de negro, aunque me gustan más mulatos y éste tiraba a subsahariano, el resto encajaba. Alto, grande, rapado. Con el tiempo fue cambiando su estilo africano de vestir y se fue occidentalizando. Y sin comerlo ni beberlo de repente me imagine follándomelo, ala... caprichito va caprichito viene, ahora iba a tener que cazarle. Me seguía preocupando un poco que le faltara un hervor. Un día, de casualidad, mi esclavo más amado intercambio unas palabras de cortesía con él.
- Y que tal? Es retrasado?
- Para nada, un tío educado, limpio, normal.
Se abrió la veda.
Madre mía! Ni el mejor rastreador Apache hubiera dado con él antes. Ni bares, ni horarios fijos, ni amigos, ni aficiones... Siempre me lo encontraba por la calle, una vez al mes como mucho, de casualidad y lo que duraba el cruce. No me daba tiempo a ponerme en situación, ni a planear nada, ni a pavonearme. Unos segundos, risitas nerviosas, agobio, pánico y Zombie que se me escapaba. Pero pánico del fuerte, la escena se repitió varias veces. Yo iba de paseo con mi marido, lo veía venir de lejos con su andar característico, era inconfundible. Y como el tema se estaba alargando y enquistando y las ocasiones eran tan escasas, me ponía de los nervios pensando que mi esclavo más amado me lo iba a parar y a romper todas las normas y protocolos sociales establecidos:
- Hola, mi mujer quiere hablar contigo, te gusta? Nos la follamos?
Aaaaaaaaaaaaaaarg desde luego era capaz y me veía metida en un embolado en segundos, y de repente todas las ganas de jugar se me iban con el pánico. Y le sujetaba del brazo apretando hasta doler, mientras seguíamos caminando hacia él. Y susurrado por lo bajini, como una prepuber avergonzada por lo que pueda hacer su madre delante de sus amigos, le decía:
- No le digas nada eeeeeeh, que no quiero, que a mí no me líes, que paso del Zombie y de su puta madre.
- Joder nena, que no voy a hacer nada, cuando te he metido yo en algo que no querías? o cuando he actuado cuando me has dicho "quieto"?
Nunca. Pero era pánico irracional, que pasa? Yo me pongo toda histérica cuando me da la gana!
Lo malo es que cuanto más tiempo pasaba más ganas le tenía, a veces lo veía mientras conducía y le perseguía, y le salía al paso, y le encontraba y le perdía. Era rápido el hijoputa, averiguar la calle donde vivía me costó meses, encontrar el portal exacto unas semanas más. A partir de ahí, y como el azar hay que provocarlo, cada vez que cogía el coche me hacía la ruta Zombie. Pasaba por las calles donde me lo encontraba y por su portal, nada, sólo le vi algún día de refilón. Qué obsesión me estaba dando, había pasado de burlarme de él a ser mi presa favorita.
Pero todo llega y si no llega se busca.
El primer contacto fue brusco, no encontré otro modo. Iba a la ruta Zombie con mi marido en el coche. Ya la hacía por inercia, por costumbre y sin ninguna esperanza ni plan. Lo vi salir de casa y detenerse unos segundos en la plaza, mirando a derecha e izquierda. Paré el coche lo suficientemente cerca para ver qué hacía y lo suficientemente lejos para echar a correr si me daba el yuyu.
- Ay que ha quedao! Cómo se haya echado novia! Es que lo mato!
Irracional histérica, irracional celosa... así soy yo. Polifacética.
Siguió caminando por la plaza, que es peatonal y arranqué. Me dirigí dando un rodeo hacia dónde suponía que iba, era su hora de la compra, la única rutina que había podido concretar en todo ese año.
Paré en un super, entré y cogí pan. Nada, no había suerte. Paré en otro super y me lo encontré saliendo, joer que nervios más tontos. Me di la vuelta como una gilipollas y me subí al coche de nuevo.
- Qué hago?
- Tira...
Volví hacia su casa parando en la misma esquina de la plaza donde habíamos estado, nada... le había perdido otra vez, bajé del coche, me asomé, volví al coche, volví a asomarme a la plaza y zas! Zombie saliendo de un bar y dirigiéndose hacia mí.
Cuando me vio empezó a hacer sus cosas, sonrisa, miradas descarriadas, jejeje era la ostia mi Zombie (nótese el cambio  de "el Zombie" a "mi Zombie", indica posesión).
Me apoyé en el lateral del coche y le miré fijamente sonriendo hasta que le obligué a saludar.
- Hola, que tal? Todo bien?.- Sus dientes blancos resaltaban en la oscuridad.
- Muy bien. Y tú?.- Chorrada de conversación que sin decir nada lo había dicho todo.
Él siguió su camino y yo subí al coche, vi cómo me esperaba en la siguiente esquina. Coño... esto ya está. Lo tengo y me está esperando. Atacar o huir. Decidí atacar.
Pasamos de largo pero paré en su portal y baje la ventanilla.
Le vi venir por el retrovisor izquierdo, ya no me pareció tan patizambo, ni tan gracioso, ni tan cortado. Venía con paso firme el cabrón, venía a ver que pasaba, venía con los cojones por delante. Nos saludamos, nos presentamos sin bajar del coche, dudé un momento. Él me animó.
- Dime... qué? No pasa nada... Dime, qué quieres? No pasa nada... Puedes decirme lo que quieras, no pasa nada...
Joder Zombie... es que si tú supieras lo que tengo en mente no sé si dirías que no pasa nada, eh?
- Vale, pues sube al coche y te lo explico.
Me pidió un momento para dejar la compra en casa, momento que aprovechamos para acondicionar minimamente el coche a la situación... Elevadores, balones, botellitas de agua (qué desastre) , todo al maletero. Mientras yo me aturullaba y sólo apagué las luces de cortesía, mi marido con suma tranquilidad hizo el resto y se puso al volante.
Cuando bajó la presa estábamos acabando la logística. Subí en el asiento de atrás y le invité a entrar. Estaba un poco asustado, subió al coche pero no cerró la puerta y dejó una pierna fuera, creo que pensaba que su vida, su cartera o su yoquesé corría peligro hasta que empezó a entender.
- Me gusta que lleves el pelo así corto, más rapado mejor.
- Me gusta tu pelo también.
- Ah sí, y cuando lo llevaba largo?
- No sé, no lo vi.
- No jodas, si llevas años mirándome, ahora no me digas que no me has visto nunca.
- No, no se...
Tenía cojones, a ver si sí que le faltaba un hervor. Cambié de tercio y concreté.
- Yo te gusto?
Ahora entendí el motivo de sus evasivas, empezó a hacerme gestos con la cabeza, señalándome a mi marido que estaba en el asiento de delante. Su cara... miedo y desconcierto. Le cogí por el mentón y le giré la cabeza, le forcé a mirarme a los ojos.
- Tranquilo, yo te gusto?
- Sí... muy guapa...
- Pues ahora vamos a ver si tú me gustas a mí. Cierra.
Dudaba...
- Venga, cierra, que no te voy a hacer nada. Vamos a dar una vuelta. Nene arranca.
Le abrí la bragueta y le dije que quería ver si me gustaba su polla. Mi Zombie seguía en estado de shock, señalando con la cabeza al hijoputa interpérrito de mi marido. Le tuve que explicar en un lenguaje extremadamente sencillo y con gestos lo que quería, pues su español no daba para mucho.
- A mí me gusta dos. Tú y él. Dos, dos para mí. Entiendes? Quieres?
- Ah... Sí... Vale.
- Pues vamos a ver tu polla.
Se la saqué, empezó a crecer. Suavecita, iba cogiendo largura pero no excesivamente gorda, me venía bien, las pollas muy grandes están sobrevaloradas. Mi Zombie empezaba a relajarse y se abalanzó a besarme.
- No, aquí no hay besitos. Esto va de follar (los besos también están sobrevalorados y los cabrones se confunden, se ponen cariñosos y luego viene el lío).
Le estuve pajeando un ratito, le dije que lo quería preparado para cuando yo le avisará, que le llamaría para venir a follar, le pregunte sus horarios mientras apretaba sus huevos, le dije que quería que me follara muchas veces, entiendes? Quieres? Le dije que me gustaba su polla y que me servía, le pedí el teléfono, centrada solamente en pajearle y en explicarle lo que esperaba de él. Follar, sin rollos y a órdenes, cuando yo quiera, donde yo quiera, a quien yo te diga, entiendes? Quieres?
- Vale, sí, vale, vale, sí.
Muy bien, pues ya estaba. Le dije a mi marido que se dirigiera a su casa.
- Pero y por qué hoy no? - me dijo mi Zombie.
- No, hoy no (yo que sé... porque no).
Lo dejamos en su casa, los dos machitos se dieron la mano al grito de guerra del cabrón de casa:
- Nos las vamos a follar a todas.
Las instrucciones fueron: Yo te aviso, no hables con nadie de ésto o se acabó, no me saludes si me ves por ahí, no me conoces. Yo te aviso.
- Vale, sí, vale, vale, sí.
En serio... dudo que entendiera la mitad de lo que pasaba y la cuarta parte de lo que le dije. Pero la polla la tenía dura, de momento bastaba.
Una semana aguantó sin abrir la boca. Al final rompió vía was:
- Hola.
- Yo te avisaré.
Otra semana:
- Hola.
- Te dije que yo te avisaré.
Unos días más y...
- Mañana ven a las 12.
- Vale, hacemos lo que tú quieras, tú mandas.

Algo había hecho bien cuando mi Zombie, que apenas se aclaraba con el idioma, me hizo saber que estaba dispuesto a "lo que tú quieras, tú mandas", sonaba bien. Fue una agradable sorpresa comprobar que mi negraco, sin más explicaciones que las que le di en el coche y sin oponerse a nada, ni poner ninguna condición, se ofrecía con esa sencillez. El hecho de no entendernos verbalmente había dejado paso al lenguaje corporal, a las feromonas y a un idioma primitivo. Órdenes claras, concisas y directas que lo habían dejado todo en su sitio sin apenas palabras.
Nunca sabes qué va a funcionar, había encontrado un esclavo sencillo, disponible y dispuesto?
Sólo el tiempo, la suerte y mi destreza lo dirán.

De momento ha venido, lo tengo delante, esperando y expectante por ver que hago con él.
Contengo un suspiro, contengo sonrisas, contengo el tembleque de mis piernas, contengo mi excitación y mis nervios. Me contengo y aprieto tanto que al mínimo descuido voy a explotar y no sé por dónde. Cuando ésto me pasa sólo tengo un recurso para salir de ésta. Y es ponerme manos a la obra.
Así que le empiezo a desabrochar la camisa lentamente, seria, mirando los botones. Subo la mirada y él me soríe, le levanto la ceja y vuelvo a los botones. En  cuanto tengo su torso desnudo lo acaricio, como si comprobara el material, porque es mercancía que aún no ha pasado mi control de calidad. Tersura, suavidad, olor... Todo va bien. Pecho fuerte y marcado, un poco fondón. Me ponen mucho los negros rapados y fondones, a veces odio ser Ama, porque tal cual lo tengo sacaría su polla de la bragueta y se la comería de rodillas como una perra... Control Señora... Ya habrá tiempo de disfrutar de su esclavo, primero hay que sentar las bases.
- Me gustas.
Desabrocho su pantalón ahora y le saco la polla. Ya la conozco.
- Ésta tambien me gusta, ya lo sabes. La quiero así de dura y preparada cada vez que te llame.
- Sí, vale.
Hace un poco cara de alucinado, vuelve a intentar besarme.
- No.- Me desvío y le beso el cuello. Me hace gracia que mi pintalabios rosa destaque sobre su piel negra.
Y sigo sobándole. Le pregunto... cuánto hace que no follas? Mucho, dice. Que desperdicio.... Pues ahora vas a follar mucho si eres obediente.
- Sí, vale.- Sonrío, sólo sabrá esas dos palabras? La verdad es que no me hacen falta más.
Le digo que se desnude del todo, todo, todo fuera. Y mientras voy a buscar a mi marido que está por ahí, mimetizado con el entorno, invisible y observando en silencio. Le morreo y acaricio sobre el pantalón.
- A mí déjame en paz.- jejejeje está celoso y excitado, me quiere dominante pero no se va a dejar mangonear delante de un cabrón. Le dejo en paz, sé que en cualquier momento, cuando él quiera, cuando yo lo necesite, entrará.
Vuelvo a mi juguete, ya está en pelotas. Qué bonito y reluciente es, es barbilampiño, supersuave, lo toco por delante, lo acaricio, le doy la vuelta y le abrazo por detrás diciendo mmmmmm, estoy contenta, como una niña caprichosa con un cachorrito nuevo y lo siento en una mesa baja frente al sofá, me quito las bragas, subo mi pierna derecha a la mesa y le dirijo la cabeza a mi coño que está palpitante por sentir su lengua.
- A ver como comes el coño.
Me mira como si no supiera que hacer, es más... es que no sabe que hacer. Mi Zombi no sabe comer coños, se para, me mira otra vez. Qué haces? Más. Le cojo de la cabeza y le obligo a amorrarse. Le dejo un rato así, agobiándose y armándose la picha un lío. Pero pronto me canso, hoy estoy evaluando y dejo la clase de comida de coños para otra ocasión.
Le levanto, me gusta tenerlo en pelotas mientas yo sigo "vestida". De pie le cojo la polla y me la restriego por mi coño y en ese momento noto la polla de mi esclavo más amado restregándose por mi culo. Ya entró el cabrón, justo cuando lo necesitaba. Me besa el cuello, me pajeo con las dos pollas, me abro el culo, sobo a mi negro, giro el cuello y beso a mi marido.
- Me quieres follar ya? no... aun no, apóyate en el sofa.
De rodillas, sus manos en el respaldo. Se pone nervioso, la postura invita a una follada de culo y no hace más que girarse a ver a quien tiene detrás.
- Tranquilo, soy yo.- Aún es pronto.
Con dos palmaditas en la cara interna de los muslos le hago saber que los tiene que separar.
Le saco la polla por detras y sigo pajeando, acariciando el culo. Se le escapa un chorretón de leche (mucho morbo para llevar tiempo sin follar y a saber cómo y con quién).
- Te corres? No te corras aún.- Le aprieto la punta, paro la corrida y dejo mi mano apretando pero quieta. Mi esclavo más amado se me acopla detrás.
Y me mete su polla con su técnica exquisita, haciendo un tren extraño en el que la locomotora es un negro a medio correr conteniéndose, el primer vagón tiene un pollón en la mano y otro en el coño y el vagón de cola me empuja sobre el Zombie y me dice "tírate encima de él".
Me empeña y aunque no quiera mi mano va sola, pajeando y puteando al negro. Mordiéndole la oreja, respirando en su oído.
- No te corras, si te corres no follas.
Con ésta amenaza sobre él, no puede hacer otra cosa que cogerme de las manos y rodear su cuello con ellas. Y así, con mi cabrón detrás y mi agobiado Zombi haciéndome de apoyo les regalo mi primera corrida. Suave, serena, dulce.
Pero ya se ha terminado el tiempo de los miramientos, ahora quiero meterme la nueva verga y sacarle su leche, viene la evaluación final. La de los traumas, la de ponerse el condón y cumplir. La de ésta tía hace conmigo lo que quiere y me encanta o ésta tía hace conmigo lo que quiere y me vengo abajo.
Le doy la vuelta, lo siento en el sofá, me ensalivo el coño y le monto. Se agarra a mi culo, le meto tres dedos en la boca, los chupa como si le fuera la vida en ello y se los meto bien adentro mientras le cabalgo. De repente tengo una polla en la boca, me encantan éstas sorpresas. Mi Zombie mira con interés cómo me la trago entera, cómo chupo, trago y lamo, cómo me corro como una perra con la boca y el coño llenos. Y entonces aumento un poco el ritmo, tiembla, cierra los ojos y le saco su primera leche. Poca, venía pajeado el cabrón. Voy a tener que castigarlo cómo siga esa mala costumbre. Le voy a tener que enseñar todo, de cero, cómo me gusta y lo que espero de él. Qué divertido.

- Recuerda... te voy a follar yo a ti, siempre que quiera y como yo quiera. Y te vas a follar a todas las tías que yo te diga.

Ahora se ríe, no está contento ni nada... Me río yo también.
- Hala, vístete que te vas. Y ya en tu casa piensas un poco en lo que te ha pasado.
Más obediente que nada, se viste rápido y en silencio, mira mucho y con curiosidad a mi marido. No sé que estará pensando, que estamos como una cabra seguramente.
Le echo de casa con rapidez, aún tengo trabajo, aún no he terminado. Mi esclavo más amado no se ha querido correr y no lo voy a consentir. Dos pollas, dos leches. Es lo que me gusta y se hará como él quiera pero se hará. Así que cojo a mi Zombie y le mando a su casa con las mismas instrucciones: Yo te aviso, no hables con nadie de ésto o se acabó, no me saludes si me ves por ahí, no me conoces. Yo te aviso.
Dos días aguantó. Dos días en silencio absoluto esperando órdenes. Hasta que no pudo más y me envió un whatssap:
- Hola. Mañana... si? Tengo ganas...
Muy bien perrito, como debe ser, pensé. Vamos a empezar a jugar.
- Mañana no.


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copyright: De libre uso para la humanidad


lunes, marzo 06, 2017

La Impostura del Dominante

Atención spoiler.
Es posible que el siguiente escrito modifique tu visión sobre los Dominantes. Es posible que destroce tu fantasía, así que si no eres capaz de distinguir la persona del personaje y prefieres ensoñar la perfección que te venden no sigas leyendo. Porque a partir de ahora y aún a riesgo de caerme de mi pedestal, voy a desvelar alguno de los secretos de Amas, Amos, Dóminas, Dómines, Afroditas y Apolos.
Para los grandes ofendidos añado que todo lo que voy a decir esta basado en mí, en las personas que he conocido yo, en mi idiosincrasia personal y en mi experiencia particular, así que pueden poner delante de cada frase (y delante de todo el blog):
Yo digo
Yo creo
Yo pienso
Yo opino
Yo conozco
Yo he visto

Y ya empiezo con "La Impostura del Dominante".
Os han (hemos) vendido que el rol dominante tiene implícito unos atributos que quizás sean cuestionables.
Fríos, calculadores, serios, interpérritos, seguros, experimentados, de aspecto impecable, bellos, intuitivos, formación sexual avanzada, técnica depurada...
Así somos los dominantes, nos corremos con elegancia.

Por desgracia no siempre es así, ni el corset hace Dóminas ni la corbata hace Amos, ni los llevamos puestos día y noche.
La verborrea: Las palabras, mails y wasaps se las lleva el viento, pocos Dominantes salen de detrás de la pantalla y lo hacen bien,  o al menos correctamente. Eso si se atreven a salir.  Con correctamente me refiero a dominar la situación y excitar a su sumiso haciéndole cumplir sus órdenes. No se trata de someter, hay que hacer que deseen ser sometidos y que quieran repetir, que se envicien porque cada orden les va a llevar de una forma u otra al Nirvana.
La experiencia: Un sumiso inexperto es un caramelito, pero un Amo inexperto es patético... Y sin embargo siempre hay una primera vez, y normalmente el sumiso no lo sabe, bien porque se le miente o bien porque él mismo da por hecho que sabes lo que haces. La mía la tenéis con pelos y señales por ahí. Dani no sabe que fue el primero que le comió el coño a Ama Blanca, porque aún sin mentirle no se lo hice saber. Pero además en mi caso cada perrito nuevo es como una primera vez, y al que más y al que menos le tiemblan las piernas con los primero encuentros. Es más, el día que dejen de temblarme me retiro.
La belleza: Por otro lado, la experiencia y las tablas están normalmente reñidos con la juventud y por lo tanto con  la belleza, que la belleza de los 20 no es la misma que a los 40, por mucho morbo que demos las MILF y por mucho que se empeñen de decir los Amos cincuentones que son maduros interesantes.
A los 40 te subes a la barra de la cocina para que te coman el coño y no es lo mismo, que yo a los 20 me subía gracilmente, me apoyaba en el meñique y con mis abdominales aguantaba en perfecto equilibrio hasta terminar. Bueno, yo a los 20 estaba boba y no hacía esas cosas, pero lo hubiera podido hacer sin despeinarme.
La formación: La formación sexual y la técnica se adquieren estudiando anatomía y practicando y si te van cuestiones más concretas tipo sado o medical o bondage ya puedes inflarte a engullir información de donde sea,  y siempre tiene que combinarse con intuición, tablas y experiencia. Otra vez, volvemos a estar jodidos con el tiempo y con el tiempo se nos jode la belleza, necesitamos varias vidas.
Los manuales: Cada sumiso es distinto, si generalizamos vamos mal, las listas de normas y manuales no sirven. También hay que dedicar tiempo a la observación y estudio del sumiso concreto. Tú sueltas o haces una burrada y ves su reacción, preguntas, investigas... pero sin que se note mucho, con indiferencia o como si fuera para que te calentaran la oreja, porque si él nota que te interesa se rompe la magia, el rol y la fantasía ésta que nos hemos empeñado en llevar a cabo (como dice una amiga, con lo fácil que es follar y punto). Pero para quedar satisfechos tenemos que follarnos las mentes, que las hay muy guarras y calenturientas, como la mía por ejemplo y como las que a mí me gustan, por poner otro ejemplo. Ahí el follar y punto, se nos queda corto. 
Si alguien es compatible y te hace tilín ya puedes echarle horas para no joderla. Y se jode, muchas veces, aún teniendo técnica, tablas, experiencia, belleza y sabiduría infinita. Porque si la mente del Dominante es retorcida la del sumiso no lo es menos, nos va a servir sí, pero no es gratis, hay que impresionarlos, excitarlos, ganarse su confianza y sobre todo hay que romperles tabús y llevarles a morbos que no saben ni que tienen. Así que dale una lista de prácticas sacadas de un manual y te quedarás sin esclavito en 4 días. Tendemos a subestimarlos. Y un buen sumiso deseoso de servirte es un bien tan escaso y preciado... qué menos que trabajarlo y dedicarle tiempo, para que dure, para exprimirle todo su morbo y bebértelo cual elixir de la vida eterna.
El aspecto:  Yo que sé... está bien, ser guapo es mejor que ser feo, pero reconozcámoslo. No somos tan guapos como nos creemos ni como nos dicen, que tu quieres transmitir que eres una Diosa de belleza griega? estupendo. Que eres un elegante Richard Gere? dale dale... pero si vas a salir de detrás de la pantalla algún día más vale que no te hayas pasado porque las fotos de modelos en blanco y negro no te las puedes poner encima cuando sales de casa y los cara a cara son demoledores.
Los ropajes: Si tú y tu sumiso/a sois fetichistas de algún material o complemento tenéis mucho ganado, si no lo eres, vestir bien también es importante, sexy, elegante o transgresor, cualquier vestuario puede darle chispa. Pero si crees que un dominante no tiene gayumbos viejos o bragas de cuando viene la regla, pues que quieres que te diga... Escríbeme porque te quiero en mi perrera, me gustan mucho los perritos inocentes.
La frialdad: Ésta cualidad me encanta. Parece ser que una Ama disfruta sólo con la sensación de poder, con imponer sus criterios y castigar/dominar/humillar... Ellos son un poco más sinceros, porque sí que admiten correrse en bocas, tetas, culos o coños de sumisas, la leche está ahí, chivándose. Pero como con desgana eh. Se corren para darle un premio a su sumi, para que el sumi reciba la satisfacción de haber proporcionado placer a su dominante. En fin... se me cachondeaban el otro día (c) sobre quién tendría más ganas, mi perro o yo. Y confieso que mis ganas son descomunales, porque en el momento que un perrito no despierta en mí el deseo irrefrenable de follármelo, manejarlo y tenerle dispuesto para mis guarradas, yo paso del juego. Que las bragas me las lavo yo con Norit y los zapatos con la esponjita esa, cogen brillo y a correr, yo no quiero siervos, yo quiero putos perros cachondos. Así que sepáis que nos ponéis perras, mojamos las bragas cada vez que decís "Sí Señora", nos corremos muy a gustito cuando nos coméis el coño y la indignación mostrada cuando queréis coño o la manía de no follaros... o son manías o son imposturas de nuevo, para seguir el juego, para continuar la fantasía, para tener perritos cachondos adorando cualquier cosa que hagamos.
Y los Amos ni te cuento, cachondos y desesperados por encontrar una perrita de nivel que les obedezca y que les coma bien la polla. Sumisas del mundo, comed bien la polla y podréis poner los límites que queráis. Vuestro Amo sabrá traspasarlos y llevaros a otros mundos si es bueno, y si no lo es, que le den por culo. Porque pollas para comer no os van a faltar. Os lo digo yo que me como las que me da la gana.

Ser Dominante no es ponerse un nick ni unas medias de latex, no conozco muchos que sepan hacer ni la mitad de lo que he descrito y casi ninguno se mueve en el círculo de foros, fiestas y comunidades BDSM. Pero incluso los que saben, los que dominan de forma natural o por exhaustiva formación y experiencia son impostores, porque no pueden mantenerse rectos 24/7. Los Dominantes vivimos en el mismo planeta, nos doblamos, nos torcemos, caemos y hasta nos rompemos. Recogemos los pedazos, los pegamos con pegamento Imedio, nos levantamos y con algo de cojera tiramos hasta que la cabeza empieza a asomar de nuevo por encima de los hombros.
Luego está la vida en sí.
El día a día de un Dominante se desarrolla en perfecto equilibrio, por un lado las obligaciones diarias y por otro, adiestrar y disfrutar de nuestros perritos/as. Todo fluye gracias a nuestros superpoderes de perfección. Por supuesto las obligaciones diarias son muy elegantes también.
El despertador suena con sumo respeto y sin prisas. La ducha es un ritual, nada de esponjas a medio usar o alfombrillas antirresbalones. No las necesitamos, porque levitamos.
Como no estamos casados, ni tenemos hijos, ni trabajos, ni que ir al mercado o lavar el coche todo el día transcurre en mirarnos al espejo y probarnos zapatos mientras por la casa, que es muy grande muy bonita y con piscina cubierta van pasando masajistas, cocineros y mayordomos que nos hacen las tareas o nos comen el coño según nos apetezca. Tampoco nos constipamos, ni se nos rompen las medias al ponerlas, ni se nos pegan las lentejas. Porque solo comemos ostras, con mucha sensualidad.

Y por último algunos trucos que usamos:
- Privación sensorial, comunmente llamado tapar los ojos para que el sumiso no note que nos estamos armando un lío.
- Evitar el contacto visual. Los sumisos no pueden mirarnos a los ojos no como señal de respeto, si no porque tememos nos vayan a intimidar.
- Retrasar los careos atribuyendo al sumiso/a falta de preparación o no haberse ganado el derecho, cuando en realidad tenemos a los niños malos, la regla, estamos cagaos o la mujer no nos deja salir de noche.
- Perderse en protocolos infinitos cuando no sabemos por donde atacar el morbo ajeno.
- Contestar con evasivas y con halos de misterio... mientras pensamos la respuesta o la buscamos en Google.


Así que queridos Amas, Amos, Dóminas, Dómines, Damas Crueles, Caballeros Oscuros, Shadows, Maléficas y demás... tenemos mucho que hacer y con alguien hay que hacerlo, pero cuidado.  Somos continuos aprendices porque cada perrito es distinto. Sed humildes, humanos y sobre todo prudentes (que no se note, pero sedlo). Y hagamos nuestro trabajo que el fruto merece la pena.
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domingo, febrero 26, 2017

Mi fetiche

Quieres saber cual es mi fetiche.
Estás asustado, el miedo a lo desconocido es poderoso. 
Y todo éste tiempo lo he estado alimentando con mi comportamiento, nunca sabes por dónde te voy a salir. Cuando has aceptado una norma te exijo más, y más, y más. Y cuando te rindes cambio el juego.
Tu cerebro reptiliano te ha dominado estos meses. Atacar o huir, es a lo que se dedica para sobrevivir, para salvarte de mí. Y eso has hecho. Me has atacado con tus quejas y reproches y has huido mil veces de mis caprichos. Pero siempre vuelves a mí. 
Y me relamo cada vez que vuelves a ofrecerte, porque sé que cada vez estoy más cerca de alcanzar mi fetiche. No tengo prisa, mi paciencia en estos temas es infinita. He aprendido a jugar agazapada, a esperar el momento exacto de abalanzarme sobre mi presa.
Te estudio, te descoloco, avanzo dos pasitos y retrocedo otro. Te estoy midiendo continuamente, tú crees que estoy un poco loca y que sólo quiero follarte. Una puta loca sí, pero el que se está volviendo loco de deseo eres tú. Yo controlo, yo te llevo, déjate y te mostraré nuevos mundos.
Anoche te rendiste por fin. Silbé y saliste de tu casa inmediatamente, buscándome. Sin peros, sin preguntas, sin excusas. No sabes dónde me he mudado y me enviabas mensajes preguntándome, informándome de tu ubicación, suplicándome la nueva dirección. Yo los leía divertida, mientras me follaban a cuatro patas. No sabes como me complació saberte desesperado. Y aún así supe contenerme para desesperarte un poco más. Una última vuelta de tuerca antes de la estocada.
Quieres saber mi fetiche.
Qué será... será...
Follarte, comerte, azotarte, que me comas el coño, que mires cómo me follan, humillarte, que me masajees, sodomizarte, pellizcarte, amariconarte, pajearte, que me adores, meterte un pie en la boca, que me pintes las uñas, cabalgarte, sentarme en tu cara, mearte, que te folles a la puta que yo te diga...
No te preocupes, sólo quiero una cosa de ti.
Te la he dicho hoy, mientras saboreabas por primera vez tu leche de mis dedos. Mientras los lamías, convertido por fin en mi perro, te he confesado mis planes para ti. Mientras los chupabas, te he cogido del pelo, tirando hacia atrás y te he predicho al oído el futuro.

- Voy a hacer contigo lo que me dé la gana.

LO QUE ME DÉ LA GANA.

Ese es mi fetiche.


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domingo, febrero 19, 2017

Conversaciones postcoitales

Cierro los ojos y una lágrima resbala por mi mejilla. No estoy triste, la conjuntivitis es uno de los efectos adversos y me cuesta mantener la mirada fija en la pantalla. Cuando los abro me doy cuenta de que bajo el edredón algo se agita como si fuera un gremlin endemoniado.
- Ya estás con la polla en la mano?
- Qué pasa? - Me contesta con voz y cara de chulo, me mira desafiante por encima de las gafas.
Me pongo seria, vamos a tener un duelo.
- Hoy no te va a resultar tan fácil como ayer.
- El que?
-Tu corrida, hoy quiero que me corras bien a mí. Espera, que me apetece montarte , no tienes que hacer nada, ni te muevas.
Me gusta cabalgarle, a horcajadas, jugar con su polla antes de penetrarme, restregarla por mi clítoris bien ensalivada y cuando estoy a punto de correrme metérmela poquito a poco reteniendo la excitación, bajar sobre la punta hasta encajarla profunda en mi coño, apretar con mis músculos vaginales su carne y poco a poco volver a subir el ritmo, llevarle a la locura, parar unos segundos... Pedirle su leche. Es mi postura preferida, mi postura natural, yo encima, dirigiendo. Pero casi nunca consiente, le gusta demasiado.
- No.
Mierda, siempre igual, no me acostumbro a hacer las cosas sin contarlas antes. Y la única forma de dominar a mi esclavo más amado es a traición o con zalamerías. Y hoy no estoy zalamera. Quiero correrme rápido y fuerte, sin chorradas.
- Ponte a cuatro patas y te arreo.
Ese es él, un intelectual de mierda que folla como un cerdo exquisito.
Y me pongo, cómo negarme, le conozco y sé que un No es un "dame un respiro y te llevo al cielo", sé que he perdido la batalla pero voy a ganar la guerra. Porque en este tira y afloja al que jugamos, al final, siempre gano.
Me quito rapidamente el pijama de esquimal. Sin putos preliminares ni besos de precalentamiento, me pongo en posición. No los necesito, la perra de Pavlov va adelantada a los acontecimientos. Calculo la altura en el borde de la cama, mi cuerpo se la sabe a la perfección. Y cuando espero una arremetida contra mi coño, unos suaves dedos ensalivados empiezan a acariciarme sabiamente, untándome toda la zona con ese lubricante natural, casero.
Me estremezco, el primer contacto siempre me resulta muy excitante, como una virgen, tocada por primera vez...
Se entretiene repartiendo la saliva más de lo necesario, pasa los dedos por el clítoris, bajan suaves por los labios, sin penetrarme con ellos mas allá de la yema, vuelven al clítoris, vuelven atrás... me esta excitando sobremanera el masaje y estoy tensa, expectante, luchando conmigo misma. Decidiendo en silencio si pedirle la polla prometida o dejarme llevar por la suave paja.
Entonces para y me arrima su verga, no me la mete, la usa para seguir pajeándome con ella. Recojo más saliva de mi boca con la mano derecha y la aprieto sobre mi coño. Necesitaba la presión de su glande en mi clítoris, le he dicho que quiero correrme rápido y fuerte, joder (bueno, no se lo he dicho pero lo he pensado y eso debería bastar).
Así, a tres patas ahora, empiezo a moverme yo, sujetando su polla con mi mano, haciéndola pasar por todo el coño, dejándola entrar un poco cuando resbala hacia atrás, la puntita de la puntita solamente. Y apretando con fuerza el glande contra mi clítoris cuando resbala hacia delante.
Con el roce la tiene dura como una piedra, como a mí me gusta, como debe ser. Las salivas se mezclan con mis fluidos que empiezan a asomar y todo el engranaje se acopla en perfecta sincronización.
Sus caderas de delante a atrás se acompasan con las mías que suben y bajan acompañadas por la presión de mi mano, todo fluye, todo encaja, me corro.
Y cuando empieza mi orgasmo pongo el culo en pompa ofreciéndole mi coño abierto por fin. Y por fin empujo su polla hacia mi interior para terminar de correrme con ella dentro, para sentirla en cada contracción.
Ahora el que se estremece es él. Y ahora le toca llevarme al cielo como me ha dicho (no me lo ha dicho pero lo ha pensado y eso basta). Mientras termino de correrme me hace unos metesacas enérgicos que me obligan a dejar de tocarme el coño y volver a cuatro apoyos. Cuando me relajo me abandono, bajo el cuerpo pero sigo ofreciéndole el coño en pompa, sé que esto no ha terminado y él baja el ritmo y me penetra profundo,  casi sin moverse, solo presionando. Cuando vuelvo a excitarme me hace eso tan raro que sabe que me gusta, luego cambia y me hace lo otro que me encanta, siempre me folla para mí, esa es mi guerra ganada, sea a horcajadas o a cuatro patas. Y cuando me corro por segunda vez, cuando termino de gemir y puedo volver a hablar le digo que me llene el coño de leche y lo hace. Cuatro empeñones y se queda quieto y yo también. Sintiendo como palpita su polla dentro mí, sintiendo cada oleada de líquido, sintiendo cómo se derrama por mi muslo. Sintiendo, que es de lo que se trata.
Se para el tiempo unos deliciosos segundos, quietos, en silencio. Después, lentamente saca su polla de mi interior, resbalo sobre la cama y ahí me quedo, plena, con su leche caliente desbordándose por mis ingles. Le oigo a lo lejos.
-Vístete nena, no te enfríes.
Lánguidamente volvemos a nuestras posiciones, tapaditos, bocarriba, tranquilos.

Y así, sin venir a cuento le da por cabrearme.
-Estas Amas... mucho rollo, mucho corsé, muchos perros pero al final te tengo que follar yo. Sois todas bobas.
-Eeeeeehhh a mi no me llames Estas Amas.
Y sigue cabreándome.
-Todas igual, lo que voy a hacer es empezar a enviar correitos de a sus pies que es lo que os gusta. Uh! Señora... es usted la mejor, la adoro...
-Gilipollas.- Me saca de quicio, me lleva de la indignación, a la excitación o a los celos en segundos. Pero contraataco.
-Y tú qué? Con la guarra de Mercadona? Uy! Me ha dicho hola... Uy! Nos hemos mirado. A ver si vas a tardar 3 años en tocarle una teta (que te jodan).
Ahora se ríe, ya verás ya... me dice. Y ahora nos reímos los dos.
- Lo que voy a hacer es traerme al Zombie (*) día sí día también. Y que me folle él.
- Eso, así descanso yo.
- Que menuda polla tiene el cabrón, le voy a hacer de todo. Va a estar a mis pies y a mi coño todo el día.
- Como no te calles te follo otra vez.
Recapacito un momento, la verdad es que ultimamente estoy muy acaparadora de perritos callejeros. Tengo 3 en espera y otro en proyecto que ya está a punto de caramelo. En un arrebato de generosidad le ofrezco mi juguete nuevo.
-Qué hacemos con el Zombie? Me lo quedo de perrito o te lo quieres quedar de cabrón?.- Sé que le apetece montar situaciones muy guarras y muy extravagantes, y éste negraco manso le vendría fenomenal para liarlo con las putillas del barrio.
-Ya veremos nena, tú no pienses y disfruta. Ya veremos... tienes que descansar.
Me doy la vuelta, adopto postura fetal mirando hacia mi lado, el de la ventana.
-Pero agárrate...
Se acerca, hace la cuchara y me pasa el brazo sobre la cintura, en un acto reflejo mi mano se posa sobre la suya entrelazando los dedos.
-Buenas noches cariño.
-Buenas noches chiquitina.
Desde luego no es la típica conversación postcoital de un matrimonio. Pero éste no es un matrimonio típico. Ni ganas.


(*) Zombie: Uno de mis personajes favoritos de Diario de una Cazadora, recientemente rendido a mis encantos (por fin) y esperando ser estrenado. 
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domingo, febrero 12, 2017

Todos somos Switch

Un Switch es aquella persona que es capaz de cambiar de rol, dominante o sumiso en función de la persona o situación a la que se enfrenta.
A menudo en el mundo del BDSM son menospreciados por los puristas, por considerarlos indefinidos, inconstantes, por pensar que no cumplen correctamente sus funciones como Dominante o sumiso al tener la otra naturaleza latente. Y yo sin embargo pienso que en mayor o menor grado, todos somos Switch.
En cualquier ámbito de la vida nos comportamos de manera distinta según con quien tratemos, dónde nos encontremos y las opciones de las que disponemos. Sexualmente también.
El que me hace considerarme Dominante es que la mayoría de los hombres despiertan en mí el deseo de someterles y el conseguirlo me satisface de una manera brutal, tanto física como psicologicamente. Lo disfruto mucho, tanto el proceso de adiestramiento como la culminación sexual, el mantenimiento, los avances. Todo. Me pone como una moto.

Pero sinceramente, también he tonteado en el otro lado y jugado mucho. Alguna vez he jugado a ser tratada como una puta arrastrada y la verdad... no es lo mío (y sonrío mientras escribo esto porque recuerdo que, a pesar de haberme corrido como nunca, no quedé satisfecha, en lo único que pensaba al terminar era en ir a ducharme y reaparecer como una Reina)
Pero, sin llegar a ese extremo, existen hombres, muy pocos... con los que puedo dejarme llevar, abandonarme a sus deseos y disfrutar desde esa perspectiva de ceder la iniciativa y el control. Quizás sea más una cuestión de confianza que de poder. Pero acaso ser sumisa no requiere plena confianza en tu Amo? Saber que él vela tanto por tu placer como por tu seguridad, no es esa confianza la que lleva a la sumisa a entregarse ciegamente, en cuerpo y alma?
Tengo una amiga que ha cambiado recientemente de acera, ha salido del armario de Dómina vestida de esclava. Me comentaba que estaba descubriendo y disfrutando muchísimo cediendo el mando. Mi marido también me comentaba hace poco que una Dómina relajada y confiada es la mejor de las perras, porque sabe lo que quiere y lo que le gusta. Suelen ser mujeres que conocen su cuerpo y su psique y no tienen complejos ni tabús. Y cuando se topan con la persona adecuada y consiguen relajarse, eliminar la tensión que supone el dirigir las situaciones, olvidarse de la responsabilidad del placer propio y ajeno, cuando sueltan el lastre de ejercer protección al que ha dejado su cuerpo y su mente en sus manos... Cuando  una Dómina encuentra quien le inspire la confianza suficiente para dejarse llevar, se entregará como nunca y será su puta, su fiel perra, su abnegada sierva, su feliz esclava.

Y cuanta razón tenía un amigo que me confesó que todos los hombres tenían un puntito sumiso, que hasta los Amos más convencidos y duros pedían alguna vez (por probar) que una colega les sometiera. A qué hombre no le gusta encontrarse con una loba en la cama, una mujer segura, que sabe lo que hace, que les muerde un pezón o les clava las uñas en la espalda justo antes de sacarles la leche con maestría? Una Dómina de armas tomar. Sí, a los Amos también les gusta eso, en algún momento, con alguna persona en concreto...


Cada día, en cualquier relación, en cualquier ámbito, cambiamos de rol y de comportamiento. Y no hace falta tener conocimientos o simpatía por el BDSM.

Toda mujer vainilla ha usado en alguna ocasión el cerramiento estratégico de coño. Todas hemos negado sexo a nuestra pareja por un enfado hasta que él ha reculado, cedido o se ha disculpado. En aquel momento todas nos convertimos por momentos en firmes y crueles Dóminas, sometiéndoles a castidad forzada hasta lograr nuestro objetivo. Y cómo se disfruta del polvo de reconciliación! Tanto por el placer obtenido como por el sabor a poder y  a victoria.
También es rara la mujer que no haya utilizado la excusa de una copita de más para hacer y dejarse hacer aquello que sus tabús, su moral o simplemente su vergüenza no le dejaba realizar. Quién no ha aprovechado alguna excusa para soltarse y ceder el control a la pareja sexual? En ese maravilloso momento en el que te liberaste de culpa y prejuicios, abandonando tu voluntad, te convertiste en su puta sumisa y disfrutaste más que nunca comportándote como una perra salida.

Es por eso que en esta reflexión y volviendo a mi peculiar relación con mi Esclavo más Amado, he llegado a una conclusión curiosa.

Él me cuida, me protege y me guía, me usa, me folla como una perra y me cede a sus cabrones. Yo me libero de culpa y responsabilidad, sólo tengo que seguirle y disfrutar.
Yo le cuido y le protejo, le uso, siempre consigo lo que quiero, cualquier insinuación de mis deseos recibe respuesta, me proporciona todos los orgasmos que necesito y más, uso mi condición para follarme y tener los sumisos que complementen mis vicios más extremos.

Yo tengo un esclavo y soy su sumisa.
Tengo Amo y yo soy su Dueña.

Y eso como se come? Con cuidado.





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lunes, febrero 06, 2017

Probando a Chico

- Pero.. Te gusta mi polla?
La ansiedad de Chico iba en aumento conforme se acercaba el día.
Las fotos borrosas y de mala calidad que me enviaba no me decían nada. Además eran fotos.
- No lo sé. Tengo que verla y tocarla.
Fue interesante ver cómo en esos días que precedían el encuentro mi actitud indiferente e imperativa en lugar de hacerle mandarme a la mierda le fue sumiendo, sin traumas ni más explicaciones en el papel que yo buscaba. Unos valen, unos tienen esa predisposición, unos son... y otros no. Desde luego Chico tenía posibilidades.
Sin darle instrucciones ni corresponder a su educación y cordialidad empezó a comportarse como un sumiso.
Buenos días, buenas noches, que tal, aquí estoy para lo que quieras, eres guapísima, aquí estoy...
Mi respuesta siempre breve y cortante.
- El jueves comprobaré tu polla. A las 2.
Llegó el día señalado. A las 11 de la mañana ya tuve un aviso. Se había cogido el día libre para poder acudir a la cita por lo que ya estaba disponible.
En ese momento me invadió una pereza terrible. El caldo de cultivo en el que había nadado mi líbido esos días se había enfriado. Lo que debía ser un deseo irrefrenable de someter y follarme a Chico, se había convertido a lo largo de esos días en una vulgar cita a la que me sentía, formalmente y por educación, obligada a asistir.
Aún así le pedí consejo a mi esclavo más amado.
- Qué hago?
- Tú eres el Ama. Tienes ganas?
Las ganas... Las ganas son el detonante de las situaciones esperpénticas en las que nos metemos, las ganas mueven el mundo. Y cuando la pereza las supera todo carece de sentido.
Y es que las cosas tiene su tempo. Y con Chico las palabras por wasap no alimentaban el deseo. Él era instinto animal, él era mis ganas de coger a un joven despistado, que no sabía dónde se metía y hacerle caer en una trampa para beberme su inocencia. Él era el aquí te pillo aquí te mato. O nada.
Un pequeño sentimiento de culpa me invadió cuando le dije que no iba a acudir. Pero en cuanto se revolvió, esa culpa se transformó en prepotencia, y cargada de ella retomé el control de la situación.
- He pedido el día libre para verte... Y ahora qué? Si no te apetece dímelo y lo dejamos. No pasa nada...
- Pues lo dejamos. Adiós.
El recule fue inmediato y con él volvieron mis ganas de someterle y martirizarle a corridas.
Qué complicado es tener un coño unido a un cerebro retorcido. Y más cuando no sabes si son las hormonas las que te nublan la mente o es tu mente enferma la que ordena segregarlas.
En cualquier caso Chico aceptó la situación y yo acepté mi idiosincrasia personal. Sería cómo y cuándo yo quisiera o no sería.
Cuándo? En cualquier momento y prácticamente sin avisar.
Cómo? Brutalmente vulgar, de película porno barata, argumento irreal, escenario cutre y actores con más ganas que dotes artísticas.
- Cuándo, cuándo, cuándo... Quedamos y te invito a tomar algo.- Sus intentos eran de lo más tradicionales.
- No voy a tomar nada contigo.
- Hablamos.
- Yo no hablo, sólo follo.
- Cuándo, cuándo, cuándo....
Su desesperación iba en aumento, mi satisfacción también.
Al final fue el azar el que decidió el momento y el escenario.
Lo vi de nuevo en el supermercado y se acercó. Antes de que pudiera hablarme le marqué su sitio en vivo. No quería dudas ni sorpresas.
- Te quiero para follar y para que hagas lo que a mí me dé la gana. Ves ese de ahí? Ese es mi marido y lo primero que quiero que hagas es que me folles con él, los dos a la vez, los dos para mí. Si te interesa síguenos al parking, veré tu polla y te diré si me sirves.
Me separé y seguí mi camino, tenía que dejarle el tiempo suficiente para asimilar la oferta y exigirle la urgencia justa para que sus tabús no castraran su deseo.
Me lo crucé un par de veces más antes de salir hacia el coche. Mi indiferencia fue absoluta. Él tenía que tomar una decisión y no le iba a incitar con sonrisas o gestos provocativos. Sin trampas Chico, lo tomas o lo dejas.
Ya estábamos terminando de cargar el coche cuando comencé a impacientarme. Quizás había forzado demasiado sus límites, jugar duro puede romper la baraja antes de empezar el juego. Pero justo cuando cerraba el maletero le vi salir y dirigirse a nosotros.
Siguiendo el papel que había decidido adoptar con éste nuevo perro me limité a ordenar, seria, sin saludos, sin cortesía ni presentaciones.
- Sube detrás.
Y Chico subió.
Mi esclavo más amado arrancó el coche y desde el asiento del copiloto le dije que se sacara la polla y empezara a pajearse.
Estaba más cortado que excitado e iba lento y torpe en su tarea. Un botón... una cremallera... una mano que bajaba tímidamente..
Cuando nos apartamos un poco de la multitud de compradores compulsivos y con cierta complicación debido a mi falda de tubo, pasé al asiento de atrás para obligarle  a reaccionar.
- Déjame verte.
Bruscamente abrí el pantalón, bajé su inmaculado calzoncillo hasta el límite que me permitía su postura y con la mano derecha saqué de su prisión la polla y los huevos cuya textura, dureza y tamaño quería valorar.
Chico era un objeto para darme placer, sólo me interesaba su potencial para satisfacerme y no hay nada que me satisfaga más que un hombre ardiendo en deseos de follarme y totalmente manipulable por ésta razón.
Su polla y huevos aprisionados desde abajo por la goma de su calzoncillo empezaron a endurerecerse al contacto con mi mano. Mientras ésta subía y bajaba a lo largo de la verga, él parecía más preocupado por miradas indiscretas y giraba su cabeza de derecha a izquierda buscándolas. Sin embargo su polla respondía creciendo y sus cojones bien subidos me decían que a pesar de los nervios, Chico podía con la presión. Cuando mi boca susurró palabras obscenas y dominantes a su oído se abandonó totalmente.
- Me gusta tu polla, pero si quieres follarme harás todo lo que yo te diga. Porque eso es lo que me pone puta, y cuando estoy puta soy muy guarra y muy viciosa. Quiero que me obedezcas. Cuando yo quiera, vendrás y me follarás como yo te diga. Te voy a enseñar cómo comerme el coño y te vas a pasar horas lamiendo. Me va a poner muy zorra que seas mi perro follador.
Entonces noté su leche derramándose entre mi índice y pulgar, chorreando por el dorso de mi mano. El coche seguía en ruta, mi marido conducía por sitios apartados mientras ocurría el milagro.
Chico cerró los ojos echando la cabeza hacia atrás, no sé si debido a la gran corrida que lo estaba pringando todo o a la vergüenza de haberse ido en 2 minutos.
Ocultando mi satisfacción fruncí el ceño y con voz quejosa pero firme le dije:
- Oooooh... Mira lo que has hecho... Ahora no vas a poder follarme como yo quiero. Vístete que te vas. Ya te avisaré cuando quiera verte.
Le subí el calzoncillo soltándolo desde la altura necesaria para que un pequeño latigazo de goma impactara en su pubis. Le di un besito en la mejilla y sin que él llegara a entender muy bien qué había pasado, el coche se paró y le eché en la primera esquina en la que consiguió subir su cremallera.
Apoyé los codos en los asientos delanteros asomando la cabeza entre ellos, acercándome a mi marido.
- Me gusta su pollita y lo rápido que se ha corrido. Veremos como folla.
- A ti lo que te pasa es que eres muy puta.
- Lo sé.



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