miércoles, julio 12, 2017

Historias de verano 1.

Para mí fue toda una sorpresa descubrir que los yogurines sentían una atracción natural hacia las mujeres maduras.
Lo había visto en actrices, en cantantes y en protagonistas de películas, ahí sí, ellas sí. En las películas porno también triunfaban, ellas sí. Pero me parecía increíble que una mujer aparentemente corriente como yo, con una vida aparentemente corriente pudiera despertar deseos juveniles al ir a comprar el pan o al pasear por el parque.
Me estuve fijando un tiempo en sus reacciones, de increíble pasó a extraño y de extraño a habitual. En el momento en que abrí los ojos y empecé a observar pude comprobar que más que habitual era fulminante. Yo era la personificación de una fantasía, el objeto de deseo de los yogurines colindantes y de sus efervescentes hormonas. Paraban de hablar y de reir, y volvían su cabeza a mi paso, sin coñas ni mofas, sino con interés y respeto.
Era alucinante ver a las chiquillas con sus vaqueritos cortos formato bragona, enseñando los cachetes, sus pieles tersas y claras, pidiendo atención, exhibiéndose como reclamo. Me preguntaba como ellos podían ser tan idiotas de no verlo. Y me sorprendía cuando mi presencia paraba el tiempo de juego entre ellos y por unos instantes las nenas no existían, era el tiempo de la mujer. Me abría paso entre tanta hormona y energía, llevándome un pellizco de su esencia juvenil conmigo, llenando un poco más mi abultado ego, era divertido. Yo también había sido una de ellos en otra vida, otro tiempo que ya no recordaba. Por eso ahora me parecía lamentable que todo ese esplendor se desperdiciara en pajas mal dadas, en torpes toqueteos y en polvos a contrapié.
Y es que, como a mí entonces, nadie les había enseñado. No sabían las normas de la manada, ni las reglas del cortejo y mucho menos las técnicas apropiadas para llevar a las chicas a correrse como perras.
Como niños de patio se dedicaban a molestarlas  (que te empujo, que te salpico de agua, que te tiro a la piscina) con el fin de obtener algún roce. "Los que se pelean se quieren" decíamos entonces. Ahora, con los huevos colgando, resultaban patéticos. Y ellas, que estaban en la misma línea, eran una extraña combinación de exuberantes carnes con comportamiento infantil.
Y ahí estaba yo, una cuarentona observando este ecosistema mal diseñado. Esta evolución de la especie en la que la falta de transmisión de conocimientos de adultos a jóvenes en ese aspecto había llegado a convertirlos en torpes animales, animalitos racionales sin instintos a los que acudir y sin capacidad de razocinio que les salvase el culo.
Quizás por eso, por la necesidad de tener una guía que les iniciara en un mundo desconocido y tabú, yo me había convertido en su objeto de deseo. El mito de la mujer madura que te enseña, te mangonea, te destroza y te supera en lujuria resultaba muy atractivo para ellos. Un oasis de follar sin tonterías, sin miedos y sin responsabilidad. La Mami mandaba, ella se encargaría de colocarte,  de amorrarte, de subirte al límite o de pararte la corrida. Y el alumno entregado, ansioso por aprender y sin necesidad de aparentar solo se dedicaría a obedecer y disfrutar, porque era un pelele en sus manos y ambos lo sabían.

Un nuevo territorio por explorar se abría.
Para una aventurera decidida a experimentar cada rincón de su sexualidad era un regalo inesperado. Qué cojones, el verano se presentaba movidito.

No te preocupes tengo para todos. COMPARTEME. ¡Gracias!

19 comentarios:

  1. El mito de la mujer madura, totalmente irresisitible. Yo tengo algo de "mala fama" entre mis compis por un gusto creciente por las MILFs. Sinceramente, creo no es mala fama, es envidia, porqué donde esté una mujer....jejej. Besos Ama Blanca.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bueno... cada edad tiene su aliciente. Lo importante es descubrir el potencial y aprovecharlo. Que disfrutes con las MILF chaval XD.

      Eliminar
  2. Yo tengo 21 años y es totalmente normal, es algo deseado por muchos.
    Genial post Ama, como siempre.

    ResponderEliminar
  3. Una mujer aparentemente corriente?????

    Para nada, Señora. Si hubiera michas como usted las chicas de 20 no se comerian un rosco.

    Delicioso post. Mil gracias, Señora.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Todos hemos tenido 20 años. Yo, personalmente, estaba muy boba. Que pena...

      Eliminar
  4. Como me gusta leer un post sobre jóvenes... :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues cuando pases de leer a participar verás :)

      Eliminar
    2. Entonces pasará de "gustarme" a "encantarme" y ya no poder parar. Me pongo nervioso de pensarlo.

      Eliminar
  5. ¿que más puede querer un pipiolo?

    una mujer sabia y además está que cruje!!!

    besos con respeto,

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ya ves! Estarán encantados. Al de las motos le he saludado hoy y casi le da un parraque jaja.

      Eliminar
  6. Nena, no subestimes a los veinteañeros.. ¿Te conté el que se plantó en la puerta de mi oficina? Pues eso...
    Los hay sin miedo y vergüenza y con las ideas muy claras para no perder el tiempo.
    Son toda una tentación, divierte guapa, pero no pierdas el norte, que con esa edad son como la fuerza centrífuga, jejeje...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí sí, pero esos no me interesan. A mí me ponen los discretos, salidos, tímidos e inexpertos. El descaro y la fuerza centrífuga solo en la punta de la polla (y no me tires de la lengua que me pongo muy vulgar XD)

      Eliminar
  7. Totalmente identificado con esos jóvenes que ahora mismo me dan mucha envidia.


    Un saludo de su admirador.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Querido Mika, no salpiques a las chicas en la piscina, tú no, porfa XD.
      Besos

      Eliminar
    2. Es más en la parte de que sea mi objeto de deseo... la necesidad de tener guía. La mujer que me enseña, mangonea, destroza y supera... La Ama manda, ella me coloca, me amorra, me sube al límite y me para la corrida. Y yo, alumno entregado, ansioso por aprender y sin necesidad de aparentar; deseoso de sólo dedicarse a obedecer, complacer y disfrutar, porque soy un pelele en sus manos y ambos lo sabemos...

      Eliminar
    3. Entonces sí, esa es la línea. Lo más importante es saber lo que eres y cual es tu sitio.

      Eliminar
    4. A sus pies. Ya lo sabe usted.

      Eliminar